Tengo una guitarra...una maravillosa Silverstone...Y desde que apareció por arte de magia en casa no hago más que mirarla de reojo...Intento disimular, para que ella no se de cuenta de cuanta fascinación despierta en mi...La observo con atención y curiosidad infantil cuando ella está distraida o duerme...Porque durante mucho tiempo yo pedi que ella viniera a casa...y no venia...ni tan solo parecia saber que yo existia...Pero una mañana abrí los ojos ...y alli estaba ella...tan deslumbrante...tan hermosa...tan llena de vida...Y desde ese dia me siento en una esquina del salón..y la contemplo ensimismada...y me pregunto si ella se habra percatado de mi presencia..
Y mis amigos, sabedores de esta extraña relación, me preguntan por esa guitarra...Pero como explicar que hay amores que son tan privados que nadie inventó aun palabras para describirlos...Que en donde algunos ven un instrumento yo veo mucho más...Que a veces siento miedo de tocarla por si tanta delicadeza no fuera a soportar mi simple contacto...Que cuando oigo otras guitarras me pregunto si mi pequeña amiga llegara algun dia a sonar de ese modo y si yo seré la persona indicada para hacerla sonar asi...
Y callo...no respondo...porque hay sentimientos que uno jamas podra compartir...porque hay sensaciones que hay que llevarlas dentro ,no puedes transmitirlas...no se heredan, ni se contagian, nacen en ti y van creciendo sin que tu puedas impedirlo...Y un dia te das cuenta de que en los conciertos ya no escuchas de modo general , sino que tu oido busca ese acorde , ese riff, ese solo ...Que tus ojos devoran el movimiento de las cuerdas...Y ya no escuchas con el oido...ya no sientes como antes...Ahora lo notas ahi...en las entrañas...Y por un momento es como volver a recuperar esa sensación de mariposeo en el estomago que conlleva el enamoramiento...Y sientes que a veces se te eriza la piel...y que un escalofrio de placer recorre todo tu cuerpo...y incluso tienes que esconder tu rostro para que nadie vea como una lagrima te baja por las mejillas porque ese dia el chico de la guitarra ha estado realmente sublime y la emoción se mezcla con el respeto...
Y cuando vuelves a casa la miras, le sonries y le susurras :
-Algun dia tu y yo haremos algo parecido...
Y por un breve instante tu mundo se detiene, y alli estais tu y ella, solas, frente a frente ...Mi guitarra y yo ...y lo solos que estan por venir...y la Les Paul claro...porque a las guitarras tampoco les gusta la soledad...
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